Escenarios

¿Qué esperar luego de las alianzas? Un tenso silencio

Algo sobre los mendocinos, su humor y la política.

julio 27, 2025 · Por Sociolitica

Somos una consultora de opinión pública que busca, desde estas publicaciones, aportar elementos, miradas y posiciones para analizar y, quizás, comprender la realidad argentina.

Nuestra mirada de base sociológica pretende describir y proyectar escenarios.

La serie de informes se publica todas las semanas, intentando una síntesis de la semana transcurrida.

Hoy proponemos un análisis sobre el humor social de Mendoza y la configuración del escenario electoral que, lentamente, toma forma.

Resumen Ejecutivo

En la superficie, la política mendocina parece un tablero de ajedrez donde los partidos mueven sus piezas en una danza, como dicen sus artífices, de alianzas pragmáticas.

Sin embargo, bajo esa superficie, hay una corriente subterránea, una marea emocional que puede arrastrar el tablero hacia escenarios imprevistos. Los datos de nuestro último estudio sobre “Humor Social” revelan una Mendoza que no está apática, sino en una tensión latente, una criticidad contenida. Casi tres cuartas partes de la población (71.1%) se define entre un estado “Crítico” o “Tenso”. Esta no es una temperatura de indiferencia; es el calor previo a un posible punto de ebullición.

Este informe busca analizar la naturaleza de ese humor social y su compleja, a menudo difusa, relación con la oferta política actual.

La encuesta en cuestión es reciente: entre el 20 y 26 de julio, con 1600 casos en toda la provincia, bajo modalidad digital. Pensada de modo exclusivo para intentar conocer cómo se sienten los mendocinos. La creación de las categorías de humor social (Crítico, tenso y calmo) son derivaciones de cálculos ponderados de ocho variables con sus respectivas categorías. La idea de estas nuevas categorías es simplificar el camino para comprender cuán lejos o cuán cerca están hoy las partes que deberían encontrarse el 26 de octubre en las aulas de las escuelas mendocinas. Por un lado, una clase política de corte aliancista y de múltiples colores y de otro, una multitud dispersa que no llega a consolidarse, como plantea Virno, en masa.

Creamos 3 categorías de humor social: Crítico, tenso y calmo. Si bien los nombres de esas categorías son arbitrarias, lo que quieren decir es: Los más enojados con la realidad que viven, son representados con la categoría “crítico”, los moderados, ni super enojados ni apacibles, son representados por la categoría “tenso” y los que sienten que su realidad, expresada por múltiples factores condensadas en un modelo de datos, entran en el bloque “calmo”. Una vez aclarado esto, sigamos:

Explicación descriptiva de las categorías ¿Quién siente qué?

Creamos 3 categorías de humor social: Crítico, tenso y calmo. Si bien los nombres de esas categorías son arbitrarias, lo que quieren decir es: Los más enojados con la realidad que viven, son representados con la categoría “crítico”, los moderados, ni super enojados ni apacibles, son representados por la categoría “tenso” y los que sienten que su realidad, expresada por múltiples factores condensadas en un modelo de datos, entran en el bloque “calmo”. Una vez aclarado esto, sigamos:

El humor social y las ideas políticas

Los votantes que se sienten identificados con las ideas del peronismo no kirchnerista y “ninguna” opción son mucho más críticos (62.1% y 51.9% respectivamente). Los identificados con el PRO son los más tensos (65.8%). Por otro lado, los simpatizantes de los libertarios de Milei son los más calmos (52.1%). Aclaración, esto no es intención de voto, es identificación con ideas nacionales.

El siguiente es un hallazgo interesante por medio del que se puede entender cierta confianza reinante en torno a la reciente alianza LLA/FCM: La calma en el votante libertario podría indicar que, a pesar de las dificultades, todavía sienten que su proyecto político está en una fase de “luna de miel” ascendente; la esperanza supera a la ansiedad. La tensión en el votante del PRO podría reflejar la incomodidad de estar en una encrucijada, sin un lugar claro entre el oficialismo y los libertarios. La criticidad del peronismo y los “otros” es previsible: representa el descontento de la oposición.

El Dato: El humor “Tenso” es significativamente más alto en el estrato socioeconómico bajo (45.7%) y medio (40.6%). En contraste, el estrato alto es el que presenta mayor serenidad, con un 37.6% de humor “calmo”, superando a los otros dos segmentos. Tomamos nota, lo económico es de alta incidencia sobre el humor social, aunque no plenamente determinante.

La tensión no es una emoción abstracta. Reside en los hogares donde la crisis económica nacional, que se manifiesta en la inflación y la precariedad laboral, golpea con mayor dureza. La “calma” del estrato alto podría sugerir que o bien están más aislados de los efectos de la crisis, o bien se sienten más representados y beneficiados por el rumbo actual. El malestar, por tanto, no es de corte plenamente ideológico1¹; es existencial y económico.

RELACIÓN Y DISPUTAS ENTRE LAS ALIANZAS Y LOS TENSOS, CALMOS O CRÍTICOS

La alianza del orden (FCM + LLA):

Esta potencial mega-alianza busca capitalizar “el voto calmo” y seducir “al voto tenso”. Su discurso unificado apela al mendocino que, aunque preocupado por la economía (tenso), valora por sobre todo el orden y la previsibilidad. La narrativa sería: “Entendemos la tensión y la dificultad, pero solo un gobierno fuerte y unificado puede garantizar la estabilidad para salir adelante”. Su mayor riesgo es ser percibida por el 71% “tenso/crítico” como una alianza del establishment, insensible a su malestar.

El peronismo fragmentado:

Como marcan los datos, el peronismo es el principal catalizador del “humor crítico”. Su desafío es monumental: debe transformar esa crítica (una emoción negativa) en una propuesta de esperanza (una emoción positiva). Si su discurso se limita a la denuncia del ajuste, solo logrará consolidar a su núcleo duro y no podrá seducir al mendocino “tenso” que busca soluciones, no solo diagnósticos. Su interna, lejos de resolver esto, podría proyectar una imagen de caos que espanta al electorado que valora el orden. Por ello, la lista de unidad es una jugada táctica inteligente (desde su capacidad de reconocer demandas), aunque por ahora, lógicamente, con resultados inciertos.

Los actores satellite (PRO, PD, Partido Verde, etc.):

Estos partidos se encuentran en una posición de fragilidad. El PRO, como indican los datos, es el hogar de la tensión. Sus votantes no se sienten cómodos ni con la hegemonía radical ni con la disrupción libertaria. El Partido Demócrata intentará capitalizar una tradición conservadora, pero corre el riesgo de ser un nicho. El Partido Verde, por su parte, podría intentar capturar al votante “crítico” no peronista, ofreciendo una agenda diferente a la económica, pero su éxito dependerá de si logra instalar sus temas (ambiente, sustentabilidad) por encima de la urgencia del bolsillo. Ya que ese tema, el de lo económico, quedaría en disputa entre los dos principales polos antagónicos. Es decir, las dos alianzas antes señaladas.

¿Hacia dónde apuntar?

Lo que los datos revelan es una crisis del “contrato social” rousseauniano. Los ciudadanos (especialmente los de NSE bajo y medio) sienten que han entregado su libertad y sus impuestos, pero el Estado no les está devolviendo lo pactado: seguridad y bienestar. El “humor tenso” es la expresión de esa percepción de un contrato incumplido.

El electorado “calmo” parece tener su deseo satisfecho (deseo de orden, estabilidad, continuidad). El electorado “crítico” tiene un deseo claro de ruptura y de cambio. Pero el segmento clave, el más grande, es el “tenso”. Su deseo es difuso y contradictorio: anhelan la estabilidad que representa el oficialismo, pero sufren la precariedad económica que este mismo modelo, alineado con la nación, no logra resolver de modo definitivo. Es el deseo de la seguridad del pasado con la prosperidad del futuro, una síntesis que ninguna oferta política actual parece poder encarnar.

Tal como hemos señalado anteriormente, el poder ya no reside en los sellos partidarios (muy pocos se identifican con ellos), sino en la capacidad de interpretar y articular este humor social. Milei tuvo éxito porque supo interpretar el humor de la “furia”. Hoy, el desafío para cualquier fuerza política en Mendoza es interpretar la “tensión silenciosa”. No es furia, es una ansiedad sorda, una preocupación que no encuentra canal de expresión concreto y que justifica la condensación de múltiples ofertas en una única. Simplificar eso es muy complejo, pero las alianzas tienen más capacidad que un partido único.

CONCLUSIÓN CON FINAL ABIERTO

Somos una sociedad fragmentada emocionalmente por el impacto asimétrico de una economía que no le resulta a una importante cantidad de personas. Personas que trabajan muchas horas diarias pero que no encuentran calma (ni tensión). La “grieta” ya no es solo ideológica; es una brecha de humor social entre quienes sienten que flotan y quienes sienten que se hunden.

Mendoza no es una provincia en calma, seguro ninguna provincia del país lo sea. Es un cuerpo social con febrícula, donde una mayoría silenciosa vive en un estado de tensión. El rumbo de la economía nacional será el catalizador que puede transformar esa tensión en dos posibles resultados: si hay una leve mejora o percepción de estabilidad, esa tensión podría decantar en un voto conservador o de continuidad y respaldo para la alianza gobernante. Pero si la situación económica empeora o se estanca, esa misma tensión podría ser capitalizada por cualquier fuerza que logre ofrecer una narrativa de cambio creíble y, sobre todo, empática.

La próxima elección no la ganará quien tenga la mejor discurso ideológico, sino quien logre interpretar y dar voz a la tensión silenciosa de ese 42.6% de mendocinos que hoy no están ni en la crítica furiosa ni en la calma del status quo, sino esperando, con una mezcla de ansiedad y frágil esperanza, que alguien, finalmente, les hable a ellos.

  1. En próximos informes hablaremos sobre cómo, actualmente, se construye una hegemonía sobre la pretensión de des-ideologizar a la población. ↩︎