Alianza sí o alianza no entre FCM y LLA. ¿Qué sienten los mendocinos?
mayo 25, 2025 · Por Sociolitica
Alianza sí o alianza no entre FCM y LLA. ¿Qué sienten los mendocinos?
Ganar tiempo, negociar y definir estrategias: las necesidades del FCM
Somos una consultora de opinión pública que busca, desde estas publicaciones, aportar elementos, miradas y posiciones para analizar y, quizás, comprender la realidad argentina.
Nuestra mirada de base sociológica pretende describir y proyectar escenarios.
La serie de informes se publica todas las semanas, intentando una síntesis de la semana transcurrida.
Hoy FCM y la posibilidad (aún incierta) de alianza con LLA. Pero desde el lado que mejor conocemos: La opinión pública de los mendocinos
En los últimos días mucho se ha dicho sobre la potencial alianza electoral entre el Frente Cambia Mendoza y La Libertad Avanza en la provincia. Decenas de notas que aportan al debate sobre un hipotético escenario. Todas apuntan a la decisión de Cornejo, pero ninguna a la percepción de los mendocinos, a su sentimiento y a su adhesión o rechazo ante esta decisión.
Trataremos de no decir más de lo que se dice por todos lados, trataremos de traer nuevas sospechas que no tienen que ver con la decisión de Cornejo. Sino con cómo tomarían los mendocinos esta decisión.
Por suerte no se trata de una sola forma de reacción. Habrá, lógicamente, adhesiones, rechazos, indiferencia, desconocimiento y desinterés. De hecho, no se trata de algo en lo que los mendocinos de a pie estén pensando cuando se levantan cada mañana. Por el contrario, muchos de ellos no saben nada de lo que se está discutiendo. Quizás ese sea una saludable posición frente a sus propios y, según ellos mismos, verdaderos problemas.
Aquí la base de nuestro análisis: La decisión de Alfredo Cornejo será un termómetro de su lectura sobre la compleja y cambiante opinión pública mendocina. La elección final dependerá de su habilidad para representar a las subjetividades emergentes y asegurar un resultado electoral favorable en un escenario político poco fluido y desafiante.
¿Alguien recuerda la extraña pero seductora (al menos para algunos) cruzada independentista denominada Mendoexit?, ¿Seguirá operativo ese espíritu entre los referentes del FCM?, ¿Y entre los mendocinos?
Sintonía con el “voto bronca” y el anhelo de cambio radical: Conecta con un segmento del electorado que expresa un profundo hartazgo con las estructuras políticas tradicionales y busca figuras que prometan una ruptura total. Este sector ve en LLA un canal para expresar su descontento.
Renueva y amplía narrativa: Al incorporar un tono crítico respecto de la necesidad de modificar las viejas estructuras y formas de la política, actualiza un sentido, signos y símbolos para un electorado que no se reconoce en el FCM o se ha distanciado.
Cómo podría resonar en la opinión pública mendocina (NO a LLA):
Los mendocinos que valoran la gestión provincial, la estabilidad y la identidad mendocina, verían la decisión como un acto de coherencia y defensa de los intereses locales. Para ellos, la política es también la construcción de un “nosotros” provincial con capacidad de negociación y no de subordinación. En este grupo, la idea de un liderazgo que ofrece “certezas” en tiempos de incertidumbre puede ser valorada. Cornejo ha construido su liderazgo desde ahí. Da certeza.
Por otro lado, los mendocinos que sienten que Cambia Mendoza ya no representa el cambio necesario (recuérdese, por ejemplo, hace dos años, la campaña que versaba: “Mendoza está en pausa”) y que Cornejo, al no aliarse, se “queda desactualizado de las demandas actuales”. Para este grupo, la falta de adhesión a LLA sería una muestra de no comprender la profundidad del malestar social y la necesidad de una transformación radical que trascienda las fronteras provinciales. La sensación de que “nada cambia realmente” podría intensificar su apoyo a opciones más disruptivas.
Sobre todo en nuestros estudios cualitativos, observamos que muchos mendocinos sienten que sus esfuerzos no son reconocidos, que las reglas no son iguales para todos, y que son objeto de pequeños y grandes desprecios cotidianos por parte de las instituciones o de “los políticos”.
Esto alimenta sentimientos de frustración, resentimiento y una búsqueda de validación personal que los discursos políticos tradicionales no reconocen. Las identidades políticas se vuelven más fluidas y menos ancladas en lealtades partidarias históricas. Hay una demanda de autenticidad y de liderazgos que parezcan “entender” este malestar individualizado. Si no se la encuentra, el voto que solíamos conocer como “el menos malo” o el “no hay otra opción” empieza a deteriorarse. La respuesta ante eso es más pragmática y coherente: no votar.
Si FCM se une a LLA: Podría intentar capitalizar estas corrientes subterráneas, presentándose como alguien que escucha el clamor por un cambio drástico y que se alía con la fuerza que mejor parece encarnar esa ruptura. El riesgo es que la solución ofrecida por LLA (a menudo simplificadora) no satisfaga las complejas demandas de reconocimiento y termine generando nuevas frustraciones.
Si FCM va solo: tiene el desafío de construir una narrativa que reconozca estas nuevas sensibilidades sin caer en la demagogia. Deberá ofrecer un proyecto provincial que, desde la gestión y la cercanía, aborde esas “injusticias percibidas” y ofrezca vías concretas para el reconocimiento individual y colectivo, sin necesidad de una adhesión a un proyecto nacional que podría ser visto como ajeno o impuesto. Se trataría de construir una “esperanza provincial” que compita con las narrativas de ruptura total
El verdadero dilema de esta decisión reside en cómo cada camino resuena con las nuevas sensibilidades ciudadanas.
Hoy, la percepción de la desigualdad trasciende lo puramente económico; se manifiesta en una demanda de reconocimiento personal, en una sensibilidad aguda ante el desprecio y en una búsqueda de validación que los discursos políticos tradicionales a menudo no logran satisfacer. La política se juega, entonces, en la capacidad de conectar con estas experiencias individuales de injusticia.
Al final, la disyuntiva de Cornejo no es meramente entre dos estrategias electorales, sino entre dos formas de construir el presente y el futuro de Mendoza.
¿Se inclinará por ser el eco de un grito nacional que promete demoler para reconstruir y que seduce a muchos mendocinos, o buscará, por el contrario, ser la voz de una provincia que aspira a evolucionar desde sus propias raíces, enfrentando el desafío de traducir el malestar difuso en un proyecto colectivo con identidad propia?
Aún queda algo de tiempo. Cambia Mendoza ha mostrado habilidad en el manejo de este recurso tan estratégico en política. La oposición espera con ansiedad y algo de molestia. Se viene un mes y medio (máximo) de creciente tensión, diálogo y negociaciones. Para alquilar balcones.